Terremoto en Afganistán: funcionario de salud advierte sobre brotes de enfermedades entre los sobrevivientes del terremoto

Al menos 1.000 personas murieron, 2.000 resultaron heridas y 10.000 casas quedaron destruidas en el terremoto del miércoles, luego de lo cual la oficina humanitaria de la ONU (OCHA) advirtió que los brotes de cólera posteriores son una preocupación especial y grave.

“La gente tiene una gran necesidad de alimentos y agua limpia”, dijo el portavoz del Ministerio de Salud de Afganistán, Sharafat Zaman, y agregó que los funcionarios habían administrado los medicamentos por ahora, pero que manejar a los que habían perdido sus hogares sería un desafío.

“Pedimos a la comunidad internacional, a las organizaciones humanitarias que nos ayuden con alimentos y medicinas, los sobrevivientes pueden contraer enfermedades porque no tienen casas y refugios adecuados para vivir”, dijo.

El desastre es una gran prueba para los gobernantes talibanes de línea dura de Afganistán, que han sido rechazados por muchos gobiernos extranjeros debido a preocupaciones sobre los derechos humanos desde que tomaron el control del país el año pasado.

Ayudar a miles de afganos también es un desafío para los países que habían impuesto sanciones a los organismos gubernamentales y bancos afganos, interrumpiendo la asistencia directa y provocando una crisis humanitaria incluso antes del terremoto.

Las Naciones Unidas y varios otros países han enviado rápidamente ayuda a las áreas afectadas, y se espera que lleguen más en los próximos días.

La administración talibán de Afganistán pidió la reversión de las sanciones y el levantamiento del congelamiento de miles de millones de dólares en activos del banco central escondidos en instituciones financieras occidentales.

En Kabul, los hospitales más acostumbrados a tratar a las víctimas de la guerra han abierto sus salas para las víctimas del terremoto, pero la mayoría de las personas permanecen en las áreas destruidas por el terremoto.

“Nuestras casas fueron destruidas, no tenemos tienda… hay muchos niños con nosotros. No tenemos nada. Nuestra comida y ropa… todo está bajo los escombros”, dijo Hazrat Ali, de 18 años, en Wor Kali, un pueblo del distrito de Barmal más afectado.

“He perdido a mis hermanos, mi corazón está roto. Ahora somos solo dos. Los quería mucho”, dijo.

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