La investigación sugiere que hay un gran beneficio pasado por alto de tener dislexia

El mundo moderno está unido por hilos de lenguaje escrito. Para aquellos con el trastorno de lectura dislexia, la maraña interminable de palabras puede parecer un obstáculo para la supervivencia.

Enmarcada durante mucho tiempo como un trastorno del aprendizaje, la afección neurológica que dificulta tanto la decodificación del texto también podría beneficiar a las personas y a su comunidad en un mundo lleno de incógnitas.

Los psicólogos de la Universidad de Cambridge Helen Taylor y Martin David Vestergaard reexaminaron la visión tradicional de la dislexia del desarrollo como una desventaja y propusieron que sus características neurológicas podrían tener ventajas en diferentes circunstancias.

Específicamente, sugieren que a los cerebros a los que les resulta difícil interpretar rápidamente las palabras escritas les resultará más fácil explorar su entorno en busca de pistas útiles que mejoren la toma de decisiones.

“La visión de la dislexia centrada en el déficit no cuenta toda la historia”, dice Taylor.

“Esta investigación propone un nuevo marco para ayudarnos a comprender mejor las fortalezas cognitivas de las personas con dislexia”.

La dislexia del desarrollo se caracteriza por dificultades para convertir el formato visual de una palabra escrita en un conjunto significativo de sonidos, lo que en el negocio de la alfabetización llaman ‘fonemas’.

Se cree que afecta entre el 5 y el 20 por ciento de la población, por lo general retrasa la capacidad de lectura en aproximadamente un año, lo que interfiere con las oportunidades continuas de aprender a medida que sus compañeros progresan.

El efecto colateral de este retraso en un sistema educativo estandarizado puede ser profundo, reduciendo la confianza y la autoestima y alimentando potencialmente una serie de problemas sociales.

La lectura recluta una variedad compleja de redes visuales, lingüísticas y atencionales en el cerebro. Dado que hasta el 80 por ciento de los rasgos de la afección dependen de factores heredados, es probable que algo en los genes de una persona cambie la forma en que funcionan estas redes en su conjunto.

Dado que la dislexia afecta a una diversidad tan amplia de la población mundial y está tan fuertemente influenciada por nuestros genes, es lógico pensar que la evolución la favoreció de alguna manera.

En el contexto de la evolución humana, la cultura de la lectura y la escritura es sorprendentemente reciente. Nuestra confianza general en las habilidades de alfabetización eficaces es aún más reciente, lo que significa que las influencias perjudiciales que tiene la dislexia en la cognición individual habrían sido insignificantes hasta las generaciones recientes.

A lo largo de las décadas, los psicólogos han notado que aquellos que presentan signos de dislexia también tienden a ser mejores en el razonamiento espacial y abstracto global. También tienden a ser más inventivos y son mejores para predecir resultados.

Esta podría ser una estrategia de afrontamiento en un mundo que valora la capacidad de extraer información de paredes de texto. Aunque Taylor y Vestergaard no creen que este sea el caso.

“Creemos que las áreas de dificultad experimentadas por las personas con dislexia son el resultado de una compensación cognitiva entre la exploración de nueva información y la explotación del conocimiento existente, siendo la ventaja un sesgo exploratorio que podría explicar las habilidades mejoradas observadas en ciertos ámbitos como el descubrimiento, invención y creatividad”, dice Taylor.

Psicológicamente hablando, nuestras mentes están restringidas por un tira y afloja constante llamado intercambio de exploración-explotación. Para tomar una decisión, debemos estar seguros de que la información que tenemos es precisa y probable que produzca un resultado predecible.

Podríamos esperar hasta tener mejor información, a riesgo de perder esa comida (o peor aún, convertirnos en el almuerzo nosotros mismos). Sin embargo, si actúa demasiado rápido, es posible que no sepamos por qué nuestra decisión es un error.

“Lograr el equilibrio entre explorar nuevas oportunidades y explotar los beneficios de una elección en particular es clave para la adaptación y la supervivencia y sustenta muchas de las decisiones que tomamos en nuestra vida diaria”, dice Taylor.

En otra vida, la dislexia no se manifestaría como una incapacidad para transformar los rasguños en sonidos en la cabeza; mejoraría esas habilidades para tomar decisiones rápidas que podrían marcar una diferencia de vida o muerte para nuestra comunidad.

El marco refleja una tendencia más amplia en patología que considera que la neurodiversidad está fuertemente contextualizada por las presiones dentro de un entorno cambiante.

La importancia no es que cualquier trastorno sea un superpoder disfrazado, sino que los mayores impedimentos son factores sobre los que tenemos control directo. Cambiar la forma en que educamos, por ejemplo, o la forma en que discutimos una habilidad simplemente como un detrimento, podría ser una “cura” mucho más efectiva que cualquier píldora o terapia.

Esta investigación fue publicada en Fronteras en Psicología.

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