Gustavo Petro gana la carrera presidencial de Colombia

El exguerrillero ganó por un estrecho margen con más del 50% de los votos, frente al empresario Rodolfo Hernández, de 77 años. En esta victoria histórica, su compañera de fórmula, Francia Márquez, se convertirá ahora en la primera afrocolombiana en ocupar poderes ejecutivos.

“Celebremos la primera victoria popular. Que tantos sufrimientos se amortigüen en la alegría que hoy inunda el corazón de la patria”, tuiteó Petro en celebración la noche del domingo.

El presidente colombiano saliente, Iván Duque, dijo que llamó a Petro para felicitarlo por su victoria y que habían “acordado reunirse en los próximos días para iniciar una transición armónica, institucional y transparente”.

Antes de su victoria el domingo, Petro, de 62 años, ya había visto dos candidaturas presidenciales fallidas en 2010 y 2018, pero finalmente no logró obtener el apoyo de la mayoría del país que todavía lo veía como un marginado de la izquierda radical, una hazaña que no es poca cosa para un político que busca ganarse los corazones de un electorado en uno de los países más conservadores de América del Sur.

Para su tercera campaña, Petro prometió cambiar el statu quo, al igual que su rival en la segunda vuelta, Hernández. Ambos candidatos buscaron aprovecharse de cuántos colombianos están hartos del presidente derechista Iván Duque, un líder cuyo mandato se ha definido por el manejo de su administración de la conducta policial, la desigualdad y los enfrentamientos entre grupos del crimen organizado.

El partido de Petro y sus aliados ya eran el bloque más grande en el Senado, aunque no controlan la mayoría de los escaños.

El apoyo que obtuvo Petro se puede atribuir en parte al empeoramiento de la situación socioeconómica de Colombia, incluido el deterioro de las condiciones de vida, empeorado por el impacto de la pandemia de Covid-19 y el impacto de la guerra en Ucrania.

Si bien Colombia ha experimentado un crecimiento económico impresionante en los últimos años, las tasas de desigualdad se mantienen entre las más altas del mundo, con casi la mitad de los colombianos diciendo que la economía va en la dirección equivocada, según una encuesta reciente de Gallup.

Petro históricamente ha hecho campaña a favor de impuestos corporativos más altos y subsidios públicos para la clase trabajadora y los pobres, una táctica que podría ayudarlo a atraer a más personas de ese grupo demográfico a su campo.

Un pasado accidentado

Nacido en la localidad rural de Ciénaga de Oro, en el norte de Colombia, Petro pasó su juventud en las filas de un movimiento guerrillero de izquierda, el Movimiento 19 de Abril (M19), fundado para protestar contra las acusaciones de fraude en las elecciones de 1970.

El grupo era parte de la llamada segunda ola de movimientos guerrilleros en el país que barrió la región en la década de 1970 bajo la influencia de la Revolución Cubana.

El M19 estuvo asociado con actividades ilegales, incluidos presuntos secuestros por rescate, pero Petro dice que llevó a cabo actividades legales que tenían como objetivo movilizar a la gente para hacer frente a lo que llamó una “falsa democracia”, incluso sirviendo como concejal en la ciudad de Zipaquirá.

Petro fue detenido por la policía en 1985 por ocultar armas. Poco después, el M19 lanzó un ataque para tomar el edificio de la Corte Suprema de Justicia de Bogotá que dejó al menos 98 muertos, entre ellos 12 magistrados (11 siguen desaparecidos). Petro niega haber estado involucrado en el asalto, que tuvo lugar mientras estaba tras las rejas.

Militares colombianos protegen a un grupo de magistrados saliendo del Palacio de Justicia de Bogotá el 6 de noviembre de 1985.

Cuando Petro fue liberado en 1987, luego de 18 meses en una cárcel militar, su perspectiva ideológica había cambiado. Dijo que el tiempo lo ayudó a darse cuenta de que una revolución armada no era la mejor estrategia para ganar el apoyo popular.

Dos años más tarde, el M19 entró en negociaciones de paz con el estado colombiano, con Petro listo para luchar contra el sistema desde adentro.

Una campaña constante

Desde que perdió las elecciones de 2018, Petro ha tratado constantemente de minimizar los temores de que su plan económico, que también propone detener las exploraciones de combustibles fósiles y la renegociación de acuerdos comerciales internacionales, sea “demasiado radical” para Colombia. Desde entonces, se ha rodeado de políticos más tradicionales que podrían tender puentes con el establecimiento.

Ahora, se presenta como un nuevo tipo de progresista.

En abril, firmó un compromiso de no expropiar ningún terreno privado si era elegido. También ha propuesto a un moderado para que sea su ministro de Economía, y ha buscado establecer lazos internacionales con nuevos progresistas, como el Caucus Progresista del Congreso de Estados Unidos, en lugar de líderes tradicionales de izquierda como Evo Morales de Bolivia.

Petro habla durante su mitin de clausura de campaña antes de la primera vuelta de las elecciones presidenciales, en Bogotá, Colombia, el 22 de mayo.

Sus críticos han dicho que es demasiado intelectual y distante, si no abiertamente pedante, e incluso su propio equipo de campaña se refiere a él como “el Petroxplainer”, dada su tendencia a sermonear.

Para contrarrestar esto, ha estado haciendo campaña en algunas de las áreas más pobres del país, donde ha estado conversando con los lugareños en conversaciones transmitidas por Instagram.

Petro apostó a que los colombianos creyeran en él como un político evolucionado y le dijo a CNN que ha logrado combinar con éxito su fervor revolucionario con la práctica de la gestión pública.

A continuación, el exguerrillero, cuyo nombre de guerra Aureliano Buendía está tomado del clásico de realismo mágico del escritor Gabriel García Márquez, Cien años de soledad, espera desencadenar una revolución científica en Colombia y pide a los economistas que analicen sus propuestas.

“El realismo mágico viene del corazón mientras que mis propuestas científicas son del cerebro. Para gobernar necesitas de los dos”, dijo.

Reportaje aportado por Michelle Vélez de CNN.

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